Óleo sobre tela
Materia densa, luz que se construye capa a capa. El lienzo respira bajo el pincel, guarda el gesto y el tiempo de cada pasada, hasta que la imagen emerge con cuerpo propio.
Óleo sobre papel
Cuerpo y textura, luz que se toma su tiempo. Cada pincelada se apoya en la anterior, sin prisa, hasta que el color encuentra por fin su camino.
Acuarelas
Agua y color, ligereza y abandono. Nada se controla del todo: el pigmento fluye donde quiere, y la mano solo lo acompaña, como quien deja que la luz decida por ella.
Tinta China
Blanco y negro, silencio y respiración. . Cada línea nace y se queda para siempre, como un instante que decide no desvanecerse.